Un Gobierno en el Exilio es esencial para ofrecer una alternativa legítima y reconocida a la dictadura, tanto para el pueblo cubano como para la comunidad internacional. Sin una estructura de liderazgo clara, la caída del régimen podría sumir a Cuba en el caos, la violencia y la anarquía, abriendo paso al crimen organizado, la fragmentación del país o incluso a una nueva dictadura formada por los remanentes del castrismo. Este gobierno debe ser un faro de esperanza, organizar la resistencia, coordinar la transición y asegurar el reconocimiento internacional para evitar el vacío de poder. Su existencia garantizaría una reconstrucción ordenada, la estabilidad y la verdadera democratización de Cuba, impidiendo que la nación colapse en un escenario de incertidumbre y descomposición.
Un Gobierno en el Exilio es esencial para ofrecer una alternativa legítima y reconocida a la dictadura, tanto para el pueblo cubano como para la comunidad internacional. Sin una estructura de liderazgo clara, la caída del régimen podría sumir a Cuba en el caos, la violencia y la anarquía, abriendo paso al crimen organizado, la fragmentación del país o incluso a una nueva dictadura formada por los remanentes del castrismo. Este gobierno debe ser un faro de esperanza, organizar la resistencia, coordinar la transición y asegurar el reconocimiento internacional para evitar el vacío de poder. Su existencia garantizaría una reconstrucción ordenada, la estabilidad y la verdadera democratización de Cuba, impidiendo que la nación colapse en un escenario de incertidumbre y descomposición.